25 julio 2017

José Lezama Lima, La mujer de la casa

Hervías la leche
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.
En tus pesadillas
llueve interminablemente
sobre la colección de matas
enanas y el flamboyán subterráneo.
Si te atolondraras,
el firmamento roto
en lanzas de mármol,
se echaría sobre nosotros.
 José Lezama Lima
Cuba
La Habana, 19 de diciembre de 1910/
La Habana, 9 de agosto de 1976

24 julio 2017

Ana Mª Fagundo, La ilusión

Ilusión, qué alegre vas
con esas sandalias blancas,
esa cintura de brisa,
esa sonrisa de alas.
Ardorosa jovencilla
con tu brazada de rosas
y tu luz recién podada
caminando por la senda,
alegre como las aves,
cantarina como el agua.

Ilusión, novia de blanco,
tu novio no está en la iglesia,
ni en la nube, ni en la hierba,
ni en la luna que se ha puesto
su vestimenta morada.

Tu novio ya no te espera
y en tus sandalias de espuma
ahora se enredan las algas
y en tu risa las gaviotas
ponen una nota lánguida.

Ilusión, qué sola vas
con esas sandalias blancas,
esa cintura sin brisa,
esa sonrisa sin alas.

Ana Mª Fagundo
España
Santa Cruz de Tenerife, 13 de marzo de 1938
Madrid, 13 de junio de 2010 

23 julio 2017

Jorge Urrutia, Echando la vista atrás

Ha habido reposos en su vida,
lentos atardeceres, serenas tardes prietas
de amor y mansedumbre,
sonrisas y caricias, besos, manos cogidas
como se coge el agua, como se ahoga
el corazón nervioso, emocionado.
La pluma recorría delicada el papel,
surgía la palabra lamiendo la garganta.
Que la inquietud es bella si aquieta los recuerdos
dolorosos. Recuerdos.

Jorge Urrutia
España
Madrid, 1945

Manuel Machado, Otoño

Me siento, a veces, triste
como una tarde de Otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno.
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos.
Y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos se inclinan… Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía… Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.

Manuel Machado
España
Sevilla, 29 de agosto de 1874
Madrid, 19 de enero de 1947

22 julio 2017

Rafael Alberti, Campo de batalla

Nace en las ingles un calor callado,        
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso       
dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,   
urgente pensamiento belicoso.              
La exhausta flor perdida en su reposo 
rompe su sueño en la raíz mojado.        

Salta la tierra y de su entraña pierde     
savia, veneno y alameda verde.             
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.   

La vida hiende vida en plena vida.          
Y aunque la muerte gane la partida,      
todo es un campo alegre de batalla.     
 Rafael Alberti
España
El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902/
28 de octubre de 1999

Mercedes Escolano, Elogio de la sencillez

Yo, que he sobrevivido a cien lanzas
y he hecho temblar el vientre
del desierto con uno solo de mis carros,
perdí ante tus ojos mi última batalla.
Ser cobarde en amor equivale a estar muerto.
Mercedes Escolano
España
Cádiz, 15 de febrero de 1964

21 julio 2017

Lia Karavia, Cuando la magia desaparece

Cuando la magia desaparece
las horas adquieren sus sesenta minutos
las palabras su sentido preciso
y la muerte planta estacas
estrechando el anillo inexorable.
 Lia Karavia
Grecia
Atenas, 1932 

20 julio 2017

Ana Mª Navales, Tu mano recoge de mi piel

Tu mano recoge de mi piel el tiempo,
incansable borra todo viejo amor
 y regresa de la caricia como una alondra
que se debate en lo oscuro
 sin encontrar la luz de la mañana
 Después, serena mi cabello
 en algún odio enmarañado
 y llama a esa niña que enciende sus ojos
 con tu boca y reza silencios
 cuando los labios se acercan a tu nombre.

Ana Mª Navales
España
 Zaragoza, 1939
Borja, 11 de marzo de 2009

19 julio 2017

Elsa López, Manifiesto

Hoy declara que os ama porque oléis a madera,
porque habéis socavado en su cuerpo una brecha
por donde corren ríos

y vienen a romperse los cristales del sueño.
Las palabras son vuestras
y son vuestras las manos y el miedo que sostienen.
Y son vuestros los nombres
y la pena que lleva por dentro de la sangre.
Son vuestros el paisaje que guarda en la mirada
y el que tiene plantado delante de la casa,
el mar, los aguacates,
y esos amaneceres que esconde en la cocina
y enseña algunas veces tan sólo a quienes ama.

Elsa López
España
Fernando Poo, 17 de enero de 1943/

18 julio 2017

Mario Benedetti, Elegir mi paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles. 
Mario Benedetti
Uruguay
Paso de los Toros 14 de septiembre de 1920/
Montevideo, 17 de mayo de 2009

17 julio 2017

Vicente Nuñez, Yo te amé en el silencio

Yo te amé en el silencio de la ignota atalaya
que calla su tesoro de oro inaccesible.
Y ahora que te canto -¡maldito sea el llanto
del amor que se canta!-, qué soledad sonora,
qué insensata y agónica trompetería, qué estéril,
qué grave fundamento, qué infierno irreparable.
Vicente Nuñez
España
Aguilar de la Frontera, Córdoba, 1926/
Aguilar de la Frontera, 2002

Charles Baudelaire, El enemigo

Mi juventud no fue sino un gran temporal
Atravesado, a rachas, por soles cegadores;
Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros
Que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón.
He alcanzado el otoño total del pensamiento,
y es necesario ahora usar pala y rastrillo
Para poner a flote las anegadas tierras
Donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas.
¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,
Hallarán en mi suelo, yermo como una playa,
El místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.
Charles Baudelaire
Francia
Paris, 9 de abril de 1821/
Paris, 31 de agosto de 1867

16 julio 2017

Langston Hughes, De madre a hijo

Déjame que te diga algo, hijo:
La vida para mí no ha sido una escalera de cristal.
La escalera ha tenido tachuelas,
Y astillas,
Y tablones levantados,
Y lugares en los que no había ni alfombra-
Pelados.
Pero en ningún momento
He dejado de subirla,
Ni de alcanzar rellanos,
Ni de torcer recodos,
Y a veces, he avanzado en la oscuridad
Allí donde no había luz.
Así que, no te des por vencido, hijo.
No te quedes abajo
Porque descubras que es difícil el ascenso.
No decaigas ahora-
Ya ves, cariño, que yo aún sigo,
Yo todavía sigo subiendo,
Y la vida para mí no ha sido una escalera de cristal.
Langston Hughes
Estados Unidos
Joplin, Misuri, 1 de febrero de 1902
Nueva York, 22 de mayo de 1967

15 julio 2017

Julio Mariscal, Poema XIII del libro Hombres oscuros

Dijiste: ¡Para siempre!.
Y te marchaste, breve, entre los pinos.
Y yo - ¡Dios mío! - me iba preguntando:
¿Qué haré con tanta tarde entre las manos?
¿Qué haré cuando me enrede entre las horas?
¿Cuando la estrella clave en mí su nombre?

¿Qué harás, corazón mío?
Y ahora - ya el tiempo alfanje entre nosotros-
me sigo preguntando:
¿Qué haré con tanta tarde, con tanto corazón,
con tanto barro,
si no tengo tus ojos para alzarme?

Julio Mariscal
España
Arcos de la Frontera, Cádiz, 1922 / 1977

14 julio 2017

Manuel Bandeira, El último poema

Así querría yo mi último poema.      
Que fuese tierno diciendo las cosas más simples     
y menos intencionadas,   
que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas,    
que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume,         
la pureza de la llama en que se consumen        
los diamantes más límpidos,    
la pasión de los suicidas que se matan sin explicaciones. 

Manuel Bandeira
Brasil
Recife, Pernambuco, 19 de abril de 1886/
Río de Janeiro, 13 de octubre de 1968

13 julio 2017

Juan Antonio Masoliver, Ahora que el corazón me duele como nunca

Ahora que el corazón me duele como nunca,
como un espejo, sí, como un espejo
herido, como un sol incendiado o las cenizas
de sol en la mirada de lo que fue:
días de amor como dicen que son
en la penumbra los muebles de una alcoba,
sus espejos, los cuerpos que reposan
en la indolencia de un prado o de una cama.
Al pintar iniciamos la creación
de la realidad. El tiempo ignora este instante
de dicha, este dolor del lienzo
que revela el cuerpo que ahora duele
tanto porque es tan sólo el cuerpo
de un instante. Y está aquí, con nosotros.
Como el día del amor en el lienzo,
sin ventanas, ni luces, ni paisaje,
sólo este hondo dolor,
este abrazo que ahora, en el vacío,
es una herida, como las sombras
que dejan los muertos más queridos
en nuestros ojos. Y duele tanto
amarles. Y amarla duele más
porque está viva y no está aquí
y es feliz y ha olvidado mi abandono.

Juan Antonio Masoliver
España
Barcelona en 1939

12 julio 2017

Mª Antonia Gutiérrez Huete, En qué lugar

¿En qué rincón de la melancolía
dejamos de creernos prodigiosos
y nos bebimos la vida -dura y fría-
en vasos de papel? ¿En qué silenciosos
abismos se quedaron sin aliento
las hadas y sin labios nuestros besos?
¿En qué cruce de brazos nos perdimos
Y nos quedamos sin agua en el proceso
de amarnos? ¿En qué instante nos rendimos?
¡Dime qué lugar de tu alma secó el tiempo!!
 Mª Antonia Gutiérrez Huete
España

11 julio 2017

Ibn Az Zaqqaq, El arrebol

Purpúreo traje se vistió el ocaso,
del rosado color de un bello rostro:
vislumbre de un sol claro, como deja
huella el pudor en la mejilla amada.
De poder, con afán lo bebería
y no licor; que, de su amor perdido,
tanto mojó de lágrimas mis ropas,
que las de un náufrago parecen.
 Ibn Az Zaqqaq
Abu-l-Hasan 'Ali ibn 'Attiyat Allah ibn Mutarrif ibn Salma
Valencia, 1095-1133

Joan Brossa, Amor...

Amor,
en este poema
no existe el tiempo:
todo el curso del Universo
se da en él a la vez. 

Joan Brossa
España
Barcelona, 19 de enero de 1919
Barcelona, 30 de diciembre de 1998

10 julio 2017

Álvaro Mutis, Cada poema

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Álvaro Mutis
Colombia
Bogotá, Colombia, 25 de agosto de 1923/
Ciudad de México, México, 22 de septiembre de 2013