24 abril 2017

Rafael Guillén, Anclado en mi tristeza de profeta

Anclado en mi tristeza de profeta
sé cuánto ha de valer lo que hoy recibo;
cuánto valdrá después esto que vivo
sujeto a este después que me sujeta.

Mi plenitud en ti quedó incompleta
y espera un no sé qué definitivo.
Mientras, cerca de ti, escribo y escribo,
poeta al fin, en tiempo de poeta.

Sé cuánto ha de valer; eso es lo triste.
Valdrá más de lo mucho que poseo
el recordar lo mucho que me diste.

Profetizado don, con que falseo
esta presente gracia que me asiste
y esa futura gracia que preveo.

Rafael Guillén
España
Granada, 27 de abril de 1933

Nikiforos Vretakos, Mis versos se parecen

Mis versos se parecen al dorado contacto del sol sobre la nieve
se parecen a la bondadosa mirada de los caballos
se parecen al peso del alba sobre las margaritas
se parecen al peso de la esperanza sobre el corazón
se parecen a la apacible lluvia sobre las abnegadas ovejas.

Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees/
4 de agosto de 1991, Krokees

23 abril 2017

Adélia Prado, Antes del nombre

 No me importa la palabra, la palabra común.
 Lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis
 los sitios oscuros donde nacen: de, sino,
el, sin embargo, que, esta incomprensible
 muleta que me apoya.
Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios,
 cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.
 La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda,
 fue inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror

Adélia Prado
Brasil
Divinópolis, 13 de diciembre de 1935

22 abril 2017

Mario Benedetti, La eternidad

Como es sabido entre los pocos
la eternidad es celestial
mas como todo lo celeste
es un infierno sofocante

sus artificios seductores
siempre nos dejan en el borde
y nos quedamos tan eternos
como la cruz del camposanto

la eternidad se parte en cuatro
en seis en ocho en diez en veinte
partículas perecederas
cada nacer es un morir
y cada muerte es más eterna

las religiones la sacuden
con letanías y plegarias
con expiaciones y picotas
pero la muerte sigue muerta
por su total eternidad.

Mario Benedetti
Uruguay
Paso de los Toros 14 de septiembre de 1920/

Montevideo, 17 de mayo de 2009

21 abril 2017

Olavo Bilac ,Hay millares de estrellas en la altura

Hay millares de estrellas en la altura
que puedes alcanzar con la mirada;
mas tú buscas la estrella que, ignorada,
en espacios ilímites fulgura.

Hay mujeres de núbil hermosura
que te cercan en ronda apasionada;
pero tú buscas la mujer soñada,
una mujer pretérita y futura.

Arriba, el cielo es fúnebre, nublado;
la tierra en rededor es yermo triste...
y así habrás de morir abandonado,

con los sueños de amor que perseguiste:
la imposible mujer que no has amado
y la estrella ideal que nunca viste.

Olavo Bilac
Brasil
Río de Janeiro, 16 de diciembre de 1865
Río de Janeiro,  28 de diciembre de 1918

Francesco Petrarca, Bendecidos el año, el mes, el día

Bendecidos el año, el mes, el día
y la estación y el sitio y el instante
y el hermoso país en que delante
de su mirar mi voluntad rendía.

Y bendecida la tenaz porfía
de amor entre mi pecho palpitante,
y el arco y la saeta y la sangrante
herida que en mi corazón se abría.

Bendecida la voz que repitiendo
va por doquier el nombre de mi amada,
suspiros, ansias, lágrimas vertiendo.

Y bendecido todo cuanto escribe
la mente que al loarla consagrada
en Ella y sólo para Ella vive.

Francesco Petrarca
Italia
Arezzo, 20 de julio de 1304

Arquà Petrarca, 19 de julio de 1374

20 abril 2017

Cintio Vitier, Ahora que empieza a caer del cielo

A mi esposa

A hora que empieza a caer, del cielo
de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver,
profundo, estrellado, carne y alma nuestra,
ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo,
ahora que el lápiz finísimo, grabando
una medida sagrada, una cantidad misteriosa
del vino que sube en la jarra de la ofrenda,
empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos
como ciervos bebiendo en el agua extasiada,
junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro,
las huellas del tránsito de nuestra juventud,
ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía
porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón
y es algo mucho más terrible y precioso que el amor
que diariamente conocíamos,
ahora, mujer, ahora, destinada mía,
es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje,
que dice únicamente así:

Te amo, lo mismo
en el día de hoy que en la eternidad,
en el cuerpo que en el alma,
y en el alma del cuerpo
y en el cuerpo del alma,
lo mismo en el dolor
que en la bienaventuranza,
para siempre.

Cintio Vitier
Cuba
Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos, 25 de septiembre de 1921/
La Habana, Cuba 1 de octubre de 2009

19 abril 2017

Blanca Luz Pulido, A filo de la luz

A filo de la luz
siempre hacia adentro
debajo del torrente subterráneo
en el espejo cedido por la claridad
fundirse con los sueños
abandonar el día
y en el último latido
viajar perderlo todo
dejar hasta la sombra
mirar las playas sumergidas
las rocas certezas inauditas
a la orilla del mar que nos espera
y volver
con minerales tesoros en las manos
la mirada presa en los prodigios
a iluminar el aire del deseo
en la mañana abierta y nueva.

Blanca Luz Pulido
México
Teoloyucan, 27 de octubre de 1956

Manuel Bandeiras, Inscripción

Aquí; bajo esta piedra donde rezuma el rocío,
descansa, embalsamada en aceites vegetales
el albo cuerpo de quien, como un ave que aletea,
bailaba descuidada y hoy no baila más...

Quien no la vio es muy probable que no vea
otro conjunto igual de partes naturales.

Los velos le tenían celos. Otras, le tenían envidia
y al mirarla los hombres sentían espasmos sensuales.

La muerte la sorprendió un día en que soñaba.
al ponerse el sol, descendió entre sombras fieles
a la tierra, sobre la cual tan leve pesaba...

Sus manos eran más lindas sin anillos...

Tenía los ojos azules... Era rubia y bailaba...
Su destino fue corto y pleno...
No la lloréis.

Manuel Bandeira
Brasil
Recife, Pernambuco, 19 de abril de 1886/
Río de Janeiro, 13 de octubre de 1968

18 abril 2017

Luis Cernuda, Estar cansado

Estar cansado tiene plumas,
Tiene plumas graciosas como un loro,
Plumas que desde luego nunca vuelan,
Mas balbucean igual que loro.

Estoy cansado de las casas,
Prontamente en ruinas sin un gesto;
Estoy cansado de las cosas,
Con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
Aunque más cansado sería el estar muerto;
Estoy cansado del estar cansado
Entre plumas ligeras sagazmente,
Plumas del loro aquel tan familiar o triste,
El loro aquel del siempre estar cansado.

Luis Cernuda
España
Sevilla, 21 de septiembre de 1902

Ciudad de México, México, 5 de noviembre de 1963

J.R.R. Tolkien, La nova sombra

Había un hombre que vivía solo,
mientras el día y la noche iban pasando
se sentaba tan quieto como una piedra tallada,
aún así no proyectaba ninguna sombra.
Los búhos blancos se encaramaban sobre su cabeza
bajo la luna de invierno;
se limpiaban los picos y le creían muerto
bajo las estrellas de junio.
Llegó una dama vestida de gris
en el radiante crepúsculo:
Un momento ella permanecería quieta,
su pelo con flores entrelazadas.
Él despertó, como surgido de la piedra,
y rompió el hechizo que lo aprisionaba;
La abrazó deprisa, ambos de carne y hueso,
y envolvió la sombra de ella alrededor de él.
Nunca más ella camina por su cuenta,
con sol, luna o estrella;
ella mora abajo, donde ni días
ni noches hay.
Pero una vez al año, cuando sea abren las cavernas
y despiertan las cosas ocultas,
bailan juntos hasta el alba
y una sola sombra proyectan.

J.R.R. Tolkien
John Ronald Reuel Tolkien
Reino Unido
Bloemfontein, Sudáfrica 3 de enero de 1892
Bournemouth, Reino Unido, 2 de septiembre de 1973

17 abril 2017

Mª Cinta Montagut, El tránsito del día

El mundo no te regala las horas ni los días
Porque el paso del tiempo es aparente
Y es aparente el aire que nos mira
Y el reloj que quisiera atravesar los cuerpos
Y la pantalla que en color nos ofrece
La más oscura perfección del deseo.

Hay que saber bajar a saltos la escalera
Y saber destrozar la puerta de los verbos,
Hundir el pecho herido a las palabras
Y arrancar de cuajo los pronombres
De frases, inscripciones y banderas
Que ocultan la verdad, para robarla.

Mª Cinta Montagut
España
Madrid el 20 diciembre 1946

16 abril 2017

Ana Merino, Carta de un naúfrago

Con el consentimiento de la nieve
caminaré despacio.
Alguien habrá que espere junto al fuego
y yo, que estaré ciega por el frío,
haré paradas breves,
sacudiré el paraguas y empezaré de nuevo.
El único secreto es no sentirse
inmensamente lleno de verdades.
No aceptar nunca las invitaciones
que la neblina
sugiere al anidar con sus disfraces
de paisaje feliz, de grandes sueños.
Alguien habrá que diga, se ha perdido,
alguien saldrá a buscarme,
y llevará el calor de una botella
donde podré mandarte este mensaje.

Ana Merino
España
Madrid, 1971

15 abril 2017

Marià Manent, Dicen: la mar es triste...

Dicen: la mar es triste. ¡Qué señal
hace cada ola, cuando quiebra!
Y veo una mar triste, pero en medio
               tú, como una perla.

Dicen: la tierra es triste. ¡Qué señal
hace la hoja! Apenas osa.
Vea la tierra triste, pero en medio
               tú, como una rosa.

Marià Manent
España
Barcelona, 27 de noviembre de 1898
Barcelona, 1988

Manuel Machado, Autoretrato

Esta es mi cara y ésta es mi alma. Leed:
Unos ojos de hastío y una boca de sed…
Lo demás… Nada… Vida… Cosas… Lo que se sabe…
Calaveradas, amoríos… Nada grave.
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos. Ninguno. Jugador no he sido.
No gozo lo ganado ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres… sin ser un Tenorio –¡eso no! –
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Medio gitano y medio parisién –dice el vulgo –
con Montmartre y con la Macarena comulgo…
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiese sido ser, un buen banderillero…

Manuel Machado
España
Sevilla, 29 de agosto de 1874
Madrid, 19 de enero de 1947

14 abril 2017

Rainer María Rilke, Canción de amor

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!

Rainer María Rilke
República Checa
Praga, 4 de diciembre de 1875/
Montreux, Suiza29 de diciembre de 1926

13 abril 2017

Fernando Pessoa, Si muero pronto

Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.
Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.
Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.
Me consolé en el sol y en la lluvia.
Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.

Fernando Pessoa
Portugal
Lisboa, 13 de junio de 1888/
Lisboa, 30 de noviembre de 1935

12 abril 2017

Ángel Crespo, Cuando te quedas solo, eres espejo

Cuando te quedas solo, eres espejo
de lo que fuiste:
una mañana
contemplada desde el balcón
entornado; unos pasos
armoniosos que no has seguido
para no derramar tu gozo;
unas cuantas palabras
que te cambiaron más que el tiempo;
una mirada que se ahogó
como luz en tus venas;
un viaje que nunca querías
terminar; tu alma ausente
de lo que te esperaba
al quedarte tan solo.

Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/

Barcelona, 12 de diciembre de 1995

Marin Sorescu, Pregunta

¿Qué día es hoy?
¿Lunes?
Pero lunes ya fue
La semana pasada.

¿Martes?
Martes fue también el año pasado,
Fue martes como que hay Dios.

¿Miércoles?
El siglo pasado, según he sabido,
Cayó en miércoles.

¿Jueves?
Un jueves fue arada
Cartagena,
Un jueves fue incendiada
La biblioteca de Alejandría.
Imposible que no haya pasado
Ni siquiera un día desde entonces.

¿Viernes? ¿Sábado?
Yo ya oí hablar en cierta ocasión
De los días éstos,
No me vengan con historias.

¿Tal vez Domingo?
El tiempo anterior al génesis
Se llamaba domingo.
Lo recuerdo perfectamente.

Dios mío, todos los días han sido.
¿No nos ha quedado ni siquiera un día

Marin Sorescu
Rumania
Bulzești , 29 de febrero de 1936
Bucarest, 8 de diciembre de 1996

11 abril 2017

Antonio Gamoneda, Después de veinte años

Cuando yo tenía catorce años
me hacían trabajar hasta muy tarde.
Cuando llegaba a casa,
me cogía la cabeza mi madre entre sus manos.
Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.
A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.
Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.
Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.
Entraba en el trabajo.
La oficina olía mal y daba pena.
Luego, llegaban las mujeres.
Se ponían a fregar en silencio.
Veinte años.
He sido escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:
Tierra incansable,
firma la paz que sabes.
Danos nuestra existencia a nosotros mismos.

Antonio Gamoneda
España
Oviedo, 30 de mayo de 1931